El diseño-artesanía de Kari Mayo.

Kari Mayo es una artista mexicana dedicada al diseño en distintos materiales, inspirada en la artesanía y particularmente en la manera de trabajar de los artesanos logra ilustraciones valiosas para la gráfica mexicana que se muestran a nivel internacional y escapan a esa tradición de hacer piezas folclóricas que encanten al extranjero.

A principios de 2012, la Galería Gurú de la Ciudad de México presentó la última serie de la ilustradora mexicana Karina de la Torre; la exposición lleva por nombre De aquí a Mayo y la componen una colección de máscaras, amuletos y ofrendas inspiradas en símbolos y deidades de la cultura Huichol. La artista comenzó su carrera en la gráfica mexicana por el año 2000, y hoy, después de haberse formado en Londres y siendo parte de una de las plataformas que coloca a los artistas mexicanos en Europa, continúa su “estética catarsis”.

Karina, obtuvo su seudónimo tras la pérdida de su hermano y mejor amigo, Mayo. Fue en esos días cuando creo “Kari Mayo”, una colección de joyas para honrar la memoria del muchacho que le mostró las culturas del sur, Mayo estaba haciendo su servicio social en un centro de salud en Chiapas cuando la invitó a conocer el sitio. Entre los lugares que recuerda Karina están San Cristóbal y Tres Lagunas, pero su favorito es Yaxchilán, una ciudad Maya perdida en la jungla de más de 2000 años de antigüedad, desde entonces la capitalina firma con ese nombre.
En la muestra de Gurú elaboró 5 máscaras llenas de color y rostros familiares, -lo de Gurú fue algo muy personal, mi hermano mayor murió hace 4 años, y traía eso medio atorado, fue una manera de sacarlo, hacer un ritual para dejar ir. Estas máscaras están llenas de símbolos muy personales, de mí, de él y de los miembros de mi familia, es una ofrenda a su vida y a lo que dejó en cada uno de mi familia-

Estudió la licenciatura de Artes Visuales en el Centro Morelense de Artes, posteriormente desarrolló sus primeros proyectos de manera independiente y para el verano de 2007 tomó sus ahorros para viajar a Londres, donde estudiaría diferentes técnicas para complementar su formación artística. Su estancia se prolongó en la ciudad cuando consiguió un trabajo con curadores locales, mientras exploraba las técnicas del papel tapiz con serigrafía. Para el año siguiente participó con el fotógrafo Toby Summerskill en la exposición DB Milano 2008, para la cual diseñó un tapiz de máscaras de lucha libre mexicana de la cabina fotográfica en la que los asistentes entraban a hacerse retratos, decidiendose a utilizar estos motivos emblemáticos de México porque en esos días estaban de moda en Europa, y buscando exaltar esa parte, -Estando fuera te entra el orgullo mexicano, es una combinación que llama la atención- de esta forma Kari Mayo lograba conseguir su autenticidad en el extranjero.

Su estilo está marcado por la construcción a partir de figuras geométricas, y patrones repetidos, parece que la técnica del tapiz le ha resultado atractiva y la explota de distintas formas y técnicas; en julio de 2012 Kari Mayo apareció en una campaña realizando una pieza para una cervecera mexicana, en esta se observa cómo la hace, corta cientos de triángulos y los ordena para crear la forma. Ella dice que en ocasiones su trabajo podría lucir un poco ochentero.
Una influencia notable en Karina es la artesanía mexicana, su trabajo parece inspirado en los coloridos productos de los estados del sur de México, o de los textiles que venden algunas tiendas cercanas a las ruinas arqueológicas. Confiesa deberle mucho a la técnica de los artesanos mexicanos, encuentra una especie de transe y epifanía en esta -Lo que me gusta es que es un proceso libre de mecánica, y a la vez repetitivo, el papel picado tiene una forma de hacerse, cuando lo estas haciendo no estas pensando, y eso es lo que me gusta, es como si estuvieras meditando, reflexionando sin saberlo, y es lo que hace que aparezcan cosas en la pieza, yo tomé prestada la manera de hacer de los artesanos para descubrir cosas de mí que no tengo en la superficie-

Hay una diversidad interesante de objetos en los que Karina se inspira; los alebrijes, los tejidos tradicionales mexicanos y los patrones perfectos, pero también menciona los rituales y las calles de las ciudades donde ha estado. Curiosamente cuando era estudiante utilizaba principalmente el color blanco, ahora da una importancia primordial al color, dice que -podría hacerlo todo-. Los más constantes en sus creaciones llegan a ser el rosa, morado, menta, amarillo claro y el negro, que utiliza para crear contrastes.

Alguna vez fue llamado su trabajo, y particularmente su técnica, como una especie de “estética catarsis”, debido a la historia detrás de las piezas. A diferencia de los artistas contemporáneos que interpretan la historia o se revelan contra el arte misma, Karina ha preferido que la motivación de su arte sea su sentir y las reflexiones acerca de las personas de su afecto, -son pedazos de mí- dice del otro lado del teléfono, refiriéndose a su obra; y en efecto, el significado cambia cuando lo contextualiza. También está el sillón Luis XV de Rococo, una marca que toma textiles y mobiliario ostentoso de los siglos XVIII y XIX para mezclarlos con el diseño contemporáneo; aquí fue donde comenzó la estética catarsis, -es como una ofrenda de día de muertos, tiene calaveras, flores, pajaritos, y ese sillón se llamó “Ya fui a llorar” por una anécdota que encontré en el diario de mi hermano- y así lo ha ejecutado hasta lograr la ofrenda de Gurú. Con ese estilo consistente nos preguntamos si Karina ha concluido con esa catarsis, más aún si ha terminado ese duelo que comenzó hace 4 años. -Yo siento que si, nunca sabes cuando concluyen las cosas en la vida, pero es un tema que ya tengo solucionado y estoy avanzando a lo siguiente, estoy en esa búsqueda, ver que sigue ahora-

Hace poco se colocó en No Sombrero, una plataforma de artistas que promueve el arte mexicano en otros países sin echar mano de los motivos folclóricos que usualmente encantan al extranjero, el grupo de la diseñadora gráfica Liliana Zúñiga y la comunicadora visual María José Báez, tuvo su primera muestra en Brooklyn apenas en diciembre de 2011. Karina dedica estos días a una especie de cadáver exquisito que realiza este grupo en colaboración con Vans, debe buscar la manera de juntar el trabajo de dos artistas para crear el diseño de una tabla que será presentada a finales de agosto.