Black Lips Bad Kids like You and Me
Irreverentes, provocativos, agresivos y rebeldes son algunas de las palabras que podrían definir a los Black Lips. Próximos a visitar nuestro país, te presentamos sólo unas cuantas razones por las cuales no te debes perder a este cuarteto que está dispuesto a demostrar por qué ostentan ser unos de los mejores actos en vivo de la escena musical de nuestros días.
Durante la llegada del nuevo milenio, la expectativa por saber qué cosas sucederían en la escena musical era demasiada. Pseudo corrientes musicales y grupos sin personalidad auguraban un futuro poco prometedor a pesar de otros tantos que intentaban vanamente hacer algo decente en aquel momento.
Los años pasaron y el momento por despertar a la música de su letargo llegó. La generación The y el surgimiento de bandas esmeradas en resucitar géneros pasados pero poco explorados, significarían lo más relevante de aquellos días.
Sin embargo el sonido de ciertos grupos comenzaba a tornarse monótono en ocasiones y no sólo eso, pues hasta en términos de presencia y actitud, tristemente las copias se volvieron recurrentes.
Si bien esto último pareciera ser irrelevante tomando en cuenta que muchos de estos grupos desaparecerían, lo cierto fue que las nuevas propuestas que vivían en el anonimato vieron en este hecho la oportunidad de sobresalir del resto. Entre ellos los recién formados Black Lips, un grupo de jóvenes provenientes de un pequeño pueblo en Georgia, que haciendo ruido se empecinaron en demostrar que tarde o temprano darían de que hablar, lo mismo por su música que por toda la energía acumulada que estaban dispuestos a derrochar arriba del escenario.

The birth of the Flower Punk
Siendo apenas unos adolescentes, el bajista Jared Swilley y el guitarrista Ben Eberbaugh coincidirían en uno de los shows de talentos de la preparatoria a la que asistían y en el que las bandas de ambos tenían los únicos actos de rock de aquella presentación.
Swilley había quedado fascinado por la actitud cruda y salvaje de Eberbaugh, que como un demente gritaba y se convulsionaba frente a padres de familia que se daban cita aquel día con la ilusión de ver a sus hijos tocar el piano o hacer malabares frente a la audiencia.
Pronto los dos dejarían a sus respectivas bandas para comenzar a buscar a quienes complementarían la alineación final. Fue así como el baterista Joe Bradley y el vocalista Robby Rebel se unirían pocas semanas después al dúo para oficialmente convertirse en la primera alineación de los nuevos Black Lips.
Ya juntos comenzaron a tener pequeñas presentaciones en su natal Dunwoody, un pequeño pueblo al norte de Georgia, hasta que decidieron mudarse a Atlanta y así lanzar en 2002 su primer sencillo “Ain’t Comin’ Back”, bajo su propio sello Die Slaughterhaus (que tomaba el nombre de la casona vieja en la que vivirían durante sus primeros años juntos).
Una vez que sus bonos comenzaron a crecer, y sus shows poco a poco llamaban cada vez más la atención por su irreverencia y acidez, lanzaron su segundo sencillo “Freakout”, pero esta vez con un cambio en la alineación original y que le daría un giro radical al grupo, pues Robby Rebel dejaría su lugar a Cole Alexander que junto a Swilley tocaba en The Renegades durante su etapa adolescente y parecía ser el más apto para el puesto.
De inmediato acapararon las miradas de Bomp! Records, que pronto los reclutarían entre sus filas para comenzar a grabar su primer álbum en 2002 y de inmediato iniciar la gira promocional. Sin embargo, poco tiempo después Ben Eberbaugh fallecería trágicamente en un accidente automovilístico, lo que postergaría los planes inmediatos y dejaría en plena incertidumbre el futuro de la banda.

Starting Over
A pesar de esto los miembros restantes decidirían seguir adelante, pues en sus propias palabras -era la mejor manera de honrar a Eberbaugh quien seguramente hubiera querido que continuaran tocando-. Marcando así un duro punto y aparte en la joven carrera de los Black Lips.
Para el año 2003 su álbum homónimo y debut por fin vería la luz, dejando buenos comentarios y un cambio más en la alineación, pues Jack Hines quien entonces completaba momentáneamente la agrupación, dejaba su lugar a Ian Saint Pé Brown quien se haría con la guitarra principal de la banda de manera definitiva.
Al siguiente año We Did Not Know the Forest Spirit Made the Flowers Grow saldría a la venta, siendo precedido poco después por su tercer material Let It Bloom pero esta vez bajo el sello In the Red. Si bien parecía complicado lograr cierta estabilidad, comenzaron a ganar notoriedad por sus shows en vivo, mismo que seguían siendo su carta de presentación además de su fanbase que comenzaba a acrecentarse.
Tiempo después Adam Shore, manager de Vice Magazine en Nueva York se fijaría en ellos y los invitaría a unirse como uno de los proyectos más prometedores de Vice Records. Formando entonces una amalgama entre la banda y el sello casi perfecta, los Black Lips lograron la fama internacional que tanto anhelaban y Vice se adjudicaba una vez más el mérito de firmar a una banda con mucho potencial.
Desde aquel entonces Good Bad Not Evil (2007), 200 Million Thousand (2009) y su más reciente trabajo Arabia Mountain (2011), lograron posicionarse como discos con una calidad musical de primera, siempre reflejando la actitud desenfadada e irreverente que por años los ha caracterizado en cada material.
Para su último disco, y como es costumbre en muchas de sus grabaciones, decidieron utilizar un 4-track para transmitir toda esa vibra de la vieja escuela, asimismo con la idea de darle un giro al proceso creativo reclutaron a Mark Ronson, demostrando que la versatilidad es un elemento que no es único para sus shows en vivo, los cuales por cierto juegan parte fundamental de la historia de este cuarteto que presume ser la esencia del flower punk.
Bad Kids like You and Me
Ciertamente cuando una banda posee un camino recorrido dentro de la escena musical, diversos factores deben ser tomados en cuenta para lograr la consolidación, uno de ellos son las presentaciones en vivo. Algo que a los Black Lips se les da bastante bien, pues por más de diez años han sabido mantenerse como uno de los actos en vivo que no debes dejar de ver. Pero, ¿qué hace a sus shows tan especiales?
Desenfadados, ruidosos e ignorantes del significado de la palaba orden, los Black Lips son una de esas bandas que rompen con todos los esquemas de una tocada convencional, incitando a todo el mundo a perder el control con riffs veloces y potentes mientras la destrucción y el caos reinan tanto arriba como abajo del escenario.
Tal parece que los Lips se toman muy en serio sus palabras al presumir que no son una banda ordinaria, al grado de calificar los saltos al público y las invasiones al escenario como algo nada sorprendente y que toda banda debería incluir en sus performances. Para ellos un show debe salirse de lo cotidiano y ser capaz de ofrecer toda la vibra necesaria para que los asistentes puedan experimentar en carne propia lo que es un verdadero concierto de rock.
Desnudos, puñetazos en la cara y besos entre los miembros de la banda, son sólo algunas de las cosas más sencillas que pueden ser vistas en algunos de sus shows, pues cuando todo sube de tono las situaciones bizarras y extrañas comienzan a hacer su aparición. Y es que cuando se jactan diciendo que en sus tocadas todo puede pasar, es porque en verdad, todo puede pasar…
Lo mismo se puede ser testigo de un desorientado Alexander vomitando en medio del escenario o de un Swilley en estado catatónico viendo a su bajo arder en fuego, mientras los demás miembros de la banda juegan competencias con autos de control remoto o beben sus orines, en tanto una gallina pasea confundida entre las piernas desnudas y desorientadas de algún Lip que busca desesperadamente deshacerse de sus pantalones para enseguida volar hacia el público, que para entonces grita y brinca perdiendo el control en una atmósfera propia de un manicomio.
Tal pareciera que todos estos excesos que rayan en la crudeza no sean aptos para todo público, pero sin duda la vibra que trasmiten es innegable, dándote la sensación de que en verdad estas ante algo totalmente nuevo, la sensación de que por fin estas en un auténtico concierto de rock.
Fan o no, la oportunidad de verlos en vivo sin duda es algo que no puedes dejar de lado. Músicos con una calidad impresionante que dejan plasmada en cada material y presentación, los Black Lips demuestran ser la mezcla perfecta de buena música y actitud. Algo que sin duda muchos desean, pero pocos pueden alcanzar.




